Cuando los invitados se marchan, los anfitriones siempre sienten una sensacion de vacio. Si, el viaje continua pero hay que dejar pasar las primeras horas de nostalgia y permitir que, poco a poco, vayan apareciendo nuevos personajes y lugares, descubiertos o por descubrir.
Esta muy bien la adrenalina de la aventura, pero el cuerpo y la mente nos piden sosiego. Es muy dificil encontrar un lugar facilmente accesible en Madagasacar, todos requieren un cierto nivel de esfuerzo; he ahi una de las mil paradojas de este sitio, es cansado hacer cualquier cosa pero esa caracteristica es, al mismo tiempo, la que hace posible que todo sea sorprendente, casi unico y diferente. No queriamos mas horas interminables en taxi-brousses, asi que decidimos que nosotros marcariamos destinos proximos y las circunstancias determinarian los tiempos, las consignas eran:
-no mas de tres o cuatro horas de trayecto seguidas.
-rumbo a Mahajanga en la costa oeste.
-pasar tres o cuatro dias en otro parque nacional.
-no llegar a Tana antes del dia antrior a nuestro vuelo.
Tranquilamente fuimos bajando la costa, poco a poco, de aldea en aldea. LComo siempre, cada paso que uno da aqui encuentra que todo es diferente. Los pueblos del norte no son tan divertidos como los del sur, en el sur los hombres van con lanza por la calle!!! Estan menos acostumbrados a la presencia de extranjeros y es como observar por un agujero la cotidianidad pura de un lugar en el que hasta los millonarios tiene que aprender a esperar y a aceptar la "frustracion" de no poder tener siempre lo que uno desea. Es curioso, pero aun sin ser millonario, es una gran leccion a aprender aqui: hay cosas que no se encuentran, hay muchas veces que uno tiene que recibir sencillamente lo que hay y los malgaches son expertos en esa humildad.
Para mi, la gran leccion de Madagascar es que nada nunca es un problema. Esto tiene tambien su cruz, sobre todo en lo relacionado con la queja pues tu problema tampoco lo es tal. Sin embargo he de decir que tiene mucho mas de positivo que de negativo, se vive mucho mejor cuando uno se plantea la vida asi, el estres mental queda en un segundo plano.
En dos dias llegamos al supuesto paraiso de Nosy Be, sin que nos pareciera tal, por lo que decidimos continuar la marcha y dejar que fuera el encuentro casual quien nos llevara. Acabamos en un pequenio pueblo, a orillas de un mar cuya marea se retira varios kilometros dos veces al dia y al que durante la estacion de lluvia solo se llega en seis horas de barco-cafetera que circula al compas de las mareas llenas. Pequenio paraiso en el que hemos encontrado mas companier@s de viaje que en todo el tiempo anterior y donde vive, dicen, la reina de una de las 18 tribus de Madagascar, los Sakalava, oculta y aislada del mundanal ruido.
Por las tardes, a la caida del sol, Madagascar huele a granos de cafe tostados y a platano frito, es la hora de la merienda. Sin embargo, aunque haya cosas que sean absolutamente iguales vayas donde vayas, como las mujeres tostando cafe en la calle o los enormes sacos de arroz en los mercados, Madagascar es como un gran puzzle en el que cada ficha es completamente distinta a las otras: la vegetacion, las razas, la lengua, el clima, todo cambia cada pocos kilometros.
Una semana despues dejamos Analalava y sus mareas extranias y pusimos rumbo a Mahajanga, una ciudad del norte, donde nos encontramos ahora mismo. Mahajanga con toques suajilis, indues y regada de bulevares con enormes baobabs nos acoge amablemente pero con un calor...no tan amable.
Maniana dejamos la civilizacion para acudir al ultimo parque nacional...!!de vuelta a la ruralidad, barata y acogedora!!! Ultimos lemures y bichos raros, dormir bajo las estrellas al fresquito y... de nuevo a la capital para coger el avion de vuelta al hogar!!!
Satisfecha, contenta y con ganas de volver a empezar, lo que sea!!!!
Esta muy bien la adrenalina de la aventura, pero el cuerpo y la mente nos piden sosiego. Es muy dificil encontrar un lugar facilmente accesible en Madagasacar, todos requieren un cierto nivel de esfuerzo; he ahi una de las mil paradojas de este sitio, es cansado hacer cualquier cosa pero esa caracteristica es, al mismo tiempo, la que hace posible que todo sea sorprendente, casi unico y diferente. No queriamos mas horas interminables en taxi-brousses, asi que decidimos que nosotros marcariamos destinos proximos y las circunstancias determinarian los tiempos, las consignas eran:
-no mas de tres o cuatro horas de trayecto seguidas.
-rumbo a Mahajanga en la costa oeste.
-pasar tres o cuatro dias en otro parque nacional.
-no llegar a Tana antes del dia antrior a nuestro vuelo.
Tranquilamente fuimos bajando la costa, poco a poco, de aldea en aldea. LComo siempre, cada paso que uno da aqui encuentra que todo es diferente. Los pueblos del norte no son tan divertidos como los del sur, en el sur los hombres van con lanza por la calle!!! Estan menos acostumbrados a la presencia de extranjeros y es como observar por un agujero la cotidianidad pura de un lugar en el que hasta los millonarios tiene que aprender a esperar y a aceptar la "frustracion" de no poder tener siempre lo que uno desea. Es curioso, pero aun sin ser millonario, es una gran leccion a aprender aqui: hay cosas que no se encuentran, hay muchas veces que uno tiene que recibir sencillamente lo que hay y los malgaches son expertos en esa humildad.
Para mi, la gran leccion de Madagascar es que nada nunca es un problema. Esto tiene tambien su cruz, sobre todo en lo relacionado con la queja pues tu problema tampoco lo es tal. Sin embargo he de decir que tiene mucho mas de positivo que de negativo, se vive mucho mejor cuando uno se plantea la vida asi, el estres mental queda en un segundo plano.
En dos dias llegamos al supuesto paraiso de Nosy Be, sin que nos pareciera tal, por lo que decidimos continuar la marcha y dejar que fuera el encuentro casual quien nos llevara. Acabamos en un pequenio pueblo, a orillas de un mar cuya marea se retira varios kilometros dos veces al dia y al que durante la estacion de lluvia solo se llega en seis horas de barco-cafetera que circula al compas de las mareas llenas. Pequenio paraiso en el que hemos encontrado mas companier@s de viaje que en todo el tiempo anterior y donde vive, dicen, la reina de una de las 18 tribus de Madagascar, los Sakalava, oculta y aislada del mundanal ruido.
Por las tardes, a la caida del sol, Madagascar huele a granos de cafe tostados y a platano frito, es la hora de la merienda. Sin embargo, aunque haya cosas que sean absolutamente iguales vayas donde vayas, como las mujeres tostando cafe en la calle o los enormes sacos de arroz en los mercados, Madagascar es como un gran puzzle en el que cada ficha es completamente distinta a las otras: la vegetacion, las razas, la lengua, el clima, todo cambia cada pocos kilometros.
Una semana despues dejamos Analalava y sus mareas extranias y pusimos rumbo a Mahajanga, una ciudad del norte, donde nos encontramos ahora mismo. Mahajanga con toques suajilis, indues y regada de bulevares con enormes baobabs nos acoge amablemente pero con un calor...no tan amable.
Maniana dejamos la civilizacion para acudir al ultimo parque nacional...!!de vuelta a la ruralidad, barata y acogedora!!! Ultimos lemures y bichos raros, dormir bajo las estrellas al fresquito y... de nuevo a la capital para coger el avion de vuelta al hogar!!!
Satisfecha, contenta y con ganas de volver a empezar, lo que sea!!!!

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